Dime cuánto ganas y te diré qué comes

La salud en los barrios del sur de Madrid no se mide únicamente con estetoscopios o análisis de sangre, sino también —y quizás con mayor precisión— revisando el código postal y la nómina de sus habitantes.

Redacción Local | Madrid

12/22/20253 min read

La salud en los barrios del sur de Madrid no se mide únicamente con estetoscopios o análisis de sangre, sino también —y quizás con mayor precisión— revisando el código postal y la nómina de sus habitantes. Esta es la conclusión que se desprende del último episodio de EcoConexión Villaverde, donde el diálogo entre la sociología y la medicina ha puesto de manifiesto que el bienestar físico es, inevitablemente, una cuestión de clase. Isabel, estudiante de medicina e invitada de la semana, ha protagonizado junto al equipo del programa una radiografía del distrito que oscila entre el optimismo moderado por la mejora de los espacios verdes y la cruda realidad de una población que, en muchos casos, come lo que puede y no lo que debe. Aunque se reconoce que Villaverde cuenta hoy con más zonas peatonales y áreas de calistenia que hace una década, la conversación ha revelado que la "capa gris" de contaminación que cubre la capital afecta de manera desigual, golpeando con mayor virulencia a quienes viven en zonas con corrientes de aire específicas y menor protección ambiental.

Uno de los puntos más críticos del debate se ha centrado en la nutrición, desmantelando el mito de que la mala alimentación es fruto exclusivo de la ignorancia. Si bien existe una falta de educación nutricional generalizada —donde la población confunde la saciedad inmediata de los ultraprocesados con una nutrición real—, el factor determinante sigue siendo el acceso económico. Se ha expuesto con crudeza cómo la inflación ha empujado a muchas familias a sustituir productos frescos por opciones más baratas y menos saludables, perpetuando un ciclo donde la obesidad y la malnutrición conviven paradójicamente en los mismos hogares. La invitada explicó la composición ideal del "plato saludable" (mitad vegetales, un cuarto de proteína y un cuarto de carbohidratos complejos), pero el análisis sociológico del programa matizó que, para muchos vecinos, cumplir con esos porcentajes es una utopía financiera. Además, se abordó la preocupación por los picos glucémicos y el consumo excesivo de azúcar, diferenciando claramente entre el azúcar intrínseco de la fruta, necesario para el funcionamiento cerebral, y el azúcar añadido de los productos industriales que inunda la dieta moderna.

Más allá de la alimentación, el episodio ha puesto el foco en los "vampiros" modernos de la salud juvenil: las pantallas y los nuevos hábitos de consumo de sustancias. La higiene del sueño se presenta como una batalla perdida frente a la luz azul de los dispositivos móviles, que engañan al cerebro alterando los ritmos circadianos y la producción hormonal necesaria para el descanso. Paralelamente, se ha alertado sobre un cambio de tendencia en el consumo de tóxicos en la franja de edad de 18 a 50 años: mientras el tabaco tradicional desciende, el uso de vapeadores se dispara, normalizando una hábito que los profesionales sanitarios consideran igual o más nocivo, a pesar de su apariencia inofensiva. En contraposición a estos riesgos, se ha reivindicado el papel de instituciones a menudo desconocidas por la ciudadanía, como los centros comunitarios de Madrid Salud —con sede en la rotonda del Espinillo en Villaverde—, que ofrecen recursos vitales en planificación familiar, deshabituación tabáquica y prevención, actuando como un faro de salud pública más allá de la atención primaria tradicional.

Para cerrar el diagnóstico, la movilidad sostenible se ha perfilado no solo como una cuestión ecológica, sino sanitaria. Ante el auge de los patinetes eléctricos y el servicio de BiciMAD, la recomendación médica ha sido tajante a favor de la bicicleta. Mientras que el patinete se percibe en las urgencias hospitalarias como una fuente creciente de traumatismos y accidentes graves por la velocidad y la falta de protección, el pedaleo ofrece un beneficio cardiovascular directo, transformando el desplazamiento rutinario al trabajo en una píldora de salud preventiva. El programa concluyó con un consejo de una simplicidad aplastante pero difícil ejecución en la vida moderna: caminar más. Y, fiel a su estilo encadenado, dejó una pregunta inquietante para el próximo invitado, destinada a hacernos reflexionar sobre nuestro sedentarismo: ¿Cuántas horas al día pasamos realmente sentados sin darnos cuenta?